REPENSAR NUESTRAS CIUDADES, EL DESAFÍO EN EL ANTROPOCENO
REPENSAR NUESTRAS CIUDADES, EL DESAFÍO EN EL ANTROPOCENO
Texto crítico a la modernidad
Por Joshua Lentulus Aivazian.
Los hábitats urbanos iniciaron su conformación en torno a elementos plenamente artificiales del hombre reunido en comunidad. Estos elementos hacen a su constitución y ordenamiento colectivo como comunidad en los aspectos jurídicos, políticos y trascendentales (religión), con los que se satisfacen necesidades antropológicas propias del ser humano, con la implicación de diversas cosmovisiones en relación con su entorno ambiental. Estas fueron evolucionando entre sincretismos filosóficos y revueltas populares, en una puja por reducir la arbitrariedad e impunidad de los gobernantes por sobre los gobernados, y la preservación de aquellas costumbres que legitimaban las relaciones sociales productivas más predominantes, siendo las agrícolas-ganaderas.
Sin embargo, el desarrollo de la técnica bajo la predominancia de un nuevo enfoque antropocéntrico, dio pie a una nueva puja fijada por la predominancia de la razón técnica-instrumental por sobre la tradición y valores sacrales de los pueblos. Y aunque el posterior auge de la modernidad nos trajo importantes progresos en materia jurídica, ordenamiento político y organización productiva, estas contemplaban el derecho individual desde la apelación hacia una autoridad imparcial, sometiendo las cosmovisiones colectivistas de responsabilidad comunitaria al imperio de la ley subjetiva y de quienes se beneficiaban de ella.
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Y es que mientras en la tradición comunitaria se estiman las cualidades idóneas de los referentes y las consecuencias de sus decisiones, contemplando siempre el bien común, el derecho individual potenciaba el provecho propio por medio del derecho jurídico en lo subjetivo y el poder económico en lo material. Ello trajo un crecimiento tecnológico destinado al sostenimiento de una explotación de los recursos, tanto humanos como ambientales, para el fin de dicho provecho económico material. La desigualdad y la pobreza fue generando una presión en lo social, que reclamaba el acceso a la seguridad y bienestar material de las condiciones de vida de la modernidad, concentrada en mayor medida en los centros urbanos.
Por lo que los hábitats urbanos tuvieron una abrupta transformación material e identitaria, pasando de ser centros políticos-religiosos, a convertirse en cosmopolis de poder económico mercantil. Ya que su poder se centraba en la concentración del capital financiero como polo de consumo y de negocios, proliferando relaciones productivas orientadas a dicho criterio. Sin embargo, la explotación de los recursos y la internacionalización de las relaciones comerciales, trajo aparejado nuevas crisis, evidenciando los límites materiales de la filosofía antropocéntrica.
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El impacto en el ambiente de dicha filosofía lo encontramos con la propuesta conceptual del Antropoceno. Es una nueva era geológica propuesta en la que la actividad humana ha alterado de forma drástica los procesos de la Tierra. Llegando a impactar en el cambio irreversible en ecosistemas, biomas y masas terrestres completas. Esto se vincula con los procesos de concentración poblacional en las grandes ciudades, y su configuración como grandes centros de consumo y crecimiento económico fijado en la rentabilidad financiera del capital mercantil, por sobre el productivo local. Como se dijo anteriormente, este proceso trajo importantes progresos en la calidad de vida y el bienestar material, pero al costo del agotamiento de los recursos y la destrucción de ecosistemas enteros.
Varias críticas se han fijado sobre la propia modernidad como la causa a erradicar para restaurar el equilibrio ambiental, apelando al decrecimiento económico y al retorno de modos de vida preindustriales. Pero las ciudades modernas albergan actualmente casi el 60% de la población global, siendo la principal receptora de corrientes migratorias. Por lo que repensar la modernidad no implica su aniquilamiento, sino la conversión de su fundamento filosófico fijado actualmente en el ser humano como una referencia en la demanda consumista, a pensarlo como la medida de lo justo y digno con que articular el desarrollo sustentable económico, político y social de su entorno.
La urgencia de una nueva antropología se vuelve menester, a causa de la convergencia de una crisis civilizatoria en las condiciones de vida urbana del ser humano, con la crisis planetaria que amenaza el bienestar moderno, sostenido en su propio espejismo extractivista y financiero. La última innovación, el de las comunicaciones y herramientas de procesamiento de datos, a significado una oportunidad en la crisis de la propia modernidad para repensarla, buscar alternativas y llegar a conclusiones empíricas con las que transmitir y difundir la esperanza de que la alternativa a estas crisis no deben de implicar la reducción de nuestra calidad de vida, sino su dignificación e integración comunitaria que la sostenga en armonía con el ambiente, del que no solo dependemos, sino que vivimos, soñamos y crecemos todos por igual.
Fuentes:
https://www.studocu.com/es-ar/document/universidad-nacional-del-litoral/teoria-y-critica/prieto-agora-o-jardin-texto-de-bibliografia-basica/115169049 Ágora y Jardín: Reflexiones sobre Espacio Público y Naturaleza
https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.13636/ev.13636.pdf El antropocentrismo como problema (filosófico) contemporáneo
https://www.ungs.edu.ar/wp-content/uploads/2015/05/Apuntes-de-Carrera-5.pdf Historia de la ciudad.
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1607-050X2017000200040 El Antropoceno, ¿un concepto geológico o cultural, o ambos?