LAS ELECCIONES BOLIVIANAS: UN PUNTO DE INFLEXIÓN DECOLONIAL EN LA GEOPOLÍTICA DE NUESTRAMÉRICA.
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Por:
Asdrúbal J. Alamilla G.
asdrubalalamilla@gmail.com
Observatorio de Relaciones Internacionales - Fundación Victoria / Doctorando CELARG, República Bolivariana de Venezuela.
https://orcid.org/0009-0005-3810-3253
RESUMEN
Este artículo analiza críticamente las implicaciones geopolíticas y civilizatorias del triunfo electoral de Rodrigo Paz, candidato del Partido Demócrata Cristiano, en las Elecciones Presidenciales bolivianas del 19 de octubre de 2025, que pusieron fin a casi dos décadas de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS). El estudio se posiciona desde una perspectiva decolonial y «nuestramericana» para examinar este evento no como una mera alternancia procedimental, sino como un punto de inflexión que configura los ejes de la integración regional y la disputa por el patrón de poder. La investigación emplea un enfoque cualitativo con una rigurosa triangulación metodológica que integra: 1) un análisis crítico del discurso del programa de gobierno «Agenda 50/50», contrastándolo con el marco normativo del Estado Plurinacional; 2) un tracking histórico-estructural del ciclo 2006-2025 para contextualizar la implosión del MAS y el agotamiento de su modelo; y 3) una cartografía geopolítica de las reconfiguraciones en las alianzas regionales y la gobernanza de los recursos estratégicos. Los hallazgos principales identifican que el proyecto de Paz encarna un «neodesarrollismo extractivista de cuarta generación», una sofisticada rearticulación del poder neocolonial que opera mediante tres pilares interdependientes: a) una modernización productivista que, bajo el lema del pragmatismo", promueve una inserción global subordinada a través de asociaciones público-privadas con capital transnacional, particularmente en el litio; b) una ofensiva sistémica contra los comunes y la economía comunitaria, que desmantela conquistas del Estado Plurinacional mediante estrategias de mercantilización y desregulación ambiental; y c) el desplazamiento del sujeto político decolonial mediante un discurso tecnocrático y despolitizador que invisibiliza demandas de plurinacionalidad y justicia histórica. Las implicaciones de este giro son profundas: acelera la bifurcación de los procesos de integración regional, debilitando organismos posliberales como ALBA-TCP, UNASUR y CELAC al tiempo que fortalece esquemas de integración subordinada al capital global y celebra una realineación hemisférica con Estados Unidos. Simultáneamente, y de forma no menos crucial, este escenario activa y reconfigura las resistencias del campo popular, forzando una reorganización hacia estrategias territorializadas, la construcción de economías locales autónomas y la revitalización de formas de organización horizontal —lo que Raúl Zibechi conceptualiza como «sociedades en movimiento»— que prefiguran nuevos horizontes de lucha decolonial desde la subalternidad. El estudio concluye que Bolivia se erige nuevamente como un laboratorio político fundamental donde se disputa el futuro civilizatorio de la región, evidenciando la persistencia y la capacidad de reinvención del patrón de poder colonial, pero también la resiliencia y la creatividad política de los movimientos que se le enfrentan.
Abstract
This article provides a critical analysis of the geopolitical and civilizational implications of the electoral victory of Rodrigo Paz, candidate of the Christian Democratic Party, in the Bolivian presidential elections of October 19, 2025, which ended almost two decades of rule by the Movement for Socialism (MAS). Positioning itself from a decolonial and "Nuestramerican" perspective, the study examines this event not as a mere procedural alternation but as an inflection point that reconfigures the axes of regional integration and the dispute over the pattern of power. The research employs a qualitative approach with rigorous methodological triangulation, integrating: 1) a critical discourse analysis of the government program "Agenda 50/50", contrasting it with the normative framework of the Plurinational State; 2) a historical-structural tracing of the 2006-2025 cycle to contextualize the implosion of MAS and the exhaustion of its model; and 3) a geopolitical mapping of the reconfigurations in regional alliances and the governance of strategic resources. The main findings identify Paz's project as embodying a "fourth-generation extractivist neo-developmentalism," a sophisticated rearticulation of neocolonial power that operates through three interdependent pillars: a) a productivist modernization that, under the banner of "pragmatism," promotes a subordinate global reintegration through public-private partnerships with transnational capital, particularly in lithium; b) a systemic offensive against the commons and the community economy, which dismantles achievements of the Plurinational State through strategies of commodification and environmental deregulation; and c) the displacement of the decolonial political subject through a technocratic and depoliticizing discourse that invisibilizes demands for plurinationality and historical justice. The implications of this shift are profound: it accelerates the bifurcation of regional integration processes, weakening post-liberal organisms like ALBA-TCP, UNASUR and CELAC, while strengthening schemes of integration subordinate to global capital and celebrating a hemispheric realignment with the United States. Simultaneously, and no less crucially, this scenario activates and reconfigures the resistances of the popular field, forcing a reorganization towards territorialized strategies, the construction of autonomous local economies, and the revitalization of horizontal forms of organization—what Raúl Zibechi conceptualizes as "societies in movement"—that prefigure new horizons of decolonial struggle from a position of subalternity. The study concludes that Bolivia once again stands as a fundamental political laboratory where the region's civilizational future is being disputed, evidencing both the persistence and the reinventive capacity of the colonial pattern of power, but also the resilience and political creativity of the movements that confront it. Keywords: Bolivia; decoloniality; regional integration; geopolitics; extractivism.
INTRODUCCIÓN
La política en Bolivia nunca ha sido un asunto sencillo. Como territorio donde el proyecto colonial europeo encontró una de sus resistencias más férreas y donde el Estado plurinacional emergió como una de las experiencias más radicales de descolonización institucional en el siglo XXI, cada proceso electoral conlleva el peso de la historia. La victoria de Rodrigo Paz en los comicios del 19 de octubre de 2025, que pone fin a casi dos décadas de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS), no es la excepción.
Para comprender su verdadero alcance, es imperativo abandonar el análisis convencional de la ciencia política occidental, que se limita a estudiar la alternancia en el poder como un fenómeno meramente procedimental. Este artículo se articula en torno a la siguiente pregunta de investigación: ¿De qué manera el triunfo electoral de Rodrigo Paz en Bolivia representa una rearticulación del poder neocolonial en el siglo XXI y qué implicaciones tiene este fenómeno para la autonomía y la integración de Nuestramérica?
Para responder a este interrogante central, el ensayo se propone tres objetivos específicos:
- Deconstruir el proyecto político-económico de Paz, identificándose no como una alternancia liberal tradicional, sino como una forma de tecnocracia modernizadora que actualiza los patrones de la colonialidad del poder.
- Analizar las resistencias y reconfiguraciones en el campo popular y los movimientos sociales indígenas, examinando sus estrategias frente a la ofensiva neocolonial.
- Evaluar las implicaciones geopolíticas de este giro político en los procesos de integración regional, previendo una reconfiguración de los esquemas de cooperación Sur-Sur hacia modelos de integración subordinada.
Para ello, se adopta de manera explícita una lente crítica, decolonial y nuestramericana. Este marco no solo es una postura ética, sino una herramienta analítica que permite desentrañar las dimensiones ocultas del poder que el análisis político convencional suele omitir.
METODOLOGÍA
Este estudio se sustenta en un enfoque cualitativo de corte crítico interpretativo, anclado en el paradigma de investigación decolonial. Este paradigma problematiza las estructuras de poder y los marcos de conocimiento hegemónicos, posicionando el análisis desde el locus de enunciación de Nuestramérica. Se parte de la premisa de que la realidad social y política no es un dato neutral, sino una construcción históricamente situada y atravesada por relaciones de poder asimétricas, lo que exige una reflexividad epistemológica constante (Castro-Gómez 2007; Santos 2010). En este sentido, el diseño de investigación empleado es un análisis de caso intrínseco (Stake 1999), donde el caso —las elecciones bolivianas de 2025 y el triunfo de Rodrigo Paz— se examina no como un evento aislado, sino como un síntoma y un catalizador de dinámicas estructurales más amplias en la geopolítica regional. Para garantizar el rigor y la validez interna, se implementó una triangulación metodológica (Denzin 1978) que integra tres técnicas principales, diseñadas para abordar la pregunta de investigación desde ángulos complementarios:
- Análisis Crítico del Discurso (ACD): Se aplicó la propuesta de Fairclough (1995) para deconstruir el discurso político del proyecto de Paz. El corpus analizado se centró en su programa de gobierno «Agenda 50/50: Política al Servicio de la Gente» (Partido Demócrata Cristiano 2025), contrastándolo con el marco normativo del Estado Plurinacional (Constitución de 2009, Leyes marco). El ACD permitió desentrañar cómo el lenguaje de la «eficiencia», el «pragmatismo» y la «meritocracia» naturaliza relaciones de poder, construye una nueva hegemonía política y busca desplazar el horizonte del Suma Qamaña.
- Tracking histórico-estructural: Esta técnica permitió reconstruir la trayectoria del Estado Plurinacional (2006-2025) para contextualizar el evento electoral dentro de un ciclo político más amplio. El rastreo se centró en las tensiones estructurales del «proceso de cambio» —entre el horizonte descolonizador y la dependencia del extractivismo (Gudynas 2009)—, la crisis orgánica del MAS y el desgaste de su vínculo con los movimientos sociales. Esta contextualización es fundamental para comprender la implosión electoral del oficialismo y la apertura de una nueva coyuntura política.
- Cartografía geopolítica crítica: Basada en los trabajos de Dalby (1991) y Oslender (2016), esta técnica permitió mapear las reconfiguraciones en las alianzas regionales y la inserción internacional de Bolivia post-2025. Se cartografiaron los desplazamientos discursivos y programáticos desde organismos de integración autonómica (ALBA-TCP, UNASUR) hacia esquemas de libre comercio y alineamiento con potencias extrarregionales, así como los flujos de inversión transnacional proyectados hacia los recursos estratégicos, particularmente el litio, contrastando los modelos de gobernanza propuestos por Paz con los de otros países de la región.
Por otro lado, la selección de fuentes se rigió por criterios de rigor y pertinencia deliberativos. Para las fuentes primarias, se priorizaron documentos oficiales como el programa de gobierno «Agenda 50/50» (PDC 2025), la Constitución Política del Estado y los tratados constitutivos de ALBA-TCP y UNASUR. El corpus de fuentes secundarias académicas se construyó a partir de una revisión sistemática de autores indexados en Scopus, SciELO y repositorios regionales, con centralidad en los estudios decoloniales (Quijano, Mignolo), la ecología política (Gudynas, Svampa, Tapia) y la geopolítica crítica (Zibechi, Escobar, Sanahuja). Finalmente, las fuentes hemerográficas fueron sometidas a verificación cruzada, privilegiando medios con trayectoria en cobertura regional y contrastando sus líneas editoriales para minimizar sesgos.
Como toda investigación, este estudio reconoce sus limitaciones. La principal reside en la proximidad temporal al evento analizado, lo cual imposibilita una evaluación diacrónica completa sobre los impactos de largo plazo de las políticas del nuevo gobierno. No obstante, esta limitante se compensa con la profundidad del análisis estructural y el esfuerzo de saturación teórica en el tratamiento de las fuentes, lo que en conjunto permite ofrecer una interpretación robusta y fundamentada del punto de inflexión que representan los comicios bolivianos para el futuro de la integración regional.
1. EL PROYECTO DE PAZ: TECNOCRACIA MODERNIZADORA Y LA REARTICULACIÓN DEL PODER NEOCOLONIAL.
La figura de Rodrigo Paz se construyó discursivamente durante la campaña electoral como la antítesis de lo que denominó «la política tradicional» y el «Estado “tranca», un término que su programa utiliza para describir un Estado centralista que «relega a los niveles subnacionales y en consecuencia desatendiendo las necesidades económicas, políticas y sociales de cada región» (Agenda 50/50 2025). Esta autopresentación como un gestor eficiente versus un político de carrera, encarna un arquetipo tecnocrático con profundas raíces en la región (Centeno 1994; Mayka 2019). Su estrategia comunicacional, analizada a través de su plataforma programática «Agenda 50/50: Política al Servicio de la Gente», apela consistentemente a significantes como «eficiencia», «meritocracia» y «pragmatismo». Este recurso retórico, que postula la neutralidad de la gestión, es en realidad la expresión de una ideología potente que, desde una perspectiva decolonial, encubre la reinscripción de relaciones de poder coloniales (Quijano 2000). La tecnocracia se presenta, así como el sentido común del capitalismo global avanzado, naturalizando un orden presentado como único y sin alternativas (Restrepo 2012).
En ese orden de ideas, el programa de Paz se sustenta en pilares interdependientes que, al ser contrastados con el modelo del Estado Plurinacional, revelan su carácter regresivo. El primer pilar, la modernización productivista y la reinserción global, se enmascara bajo la promesa de «recuperar la confianza inversionista» y superar la "dependencia de los commodities”» (PDC 2025, p. 3). Sin embargo, sus estrategias clave priorizan una "Liberalización de exportaciones" (Estrategia 15) y «Incentivos legales y fiscales para atraer inversión en exploración y explotación» de hidrocarburos (Política 10, Estrategia 1). Esto representa un giro radical respecto al modelo del MAS que, con todas sus limitaciones y contradicciones, buscaba un control estatal sobre los recursos estratégicos para redistribuir la renta (Kaijser 2021). El proyecto de Paz, en cambio, actualiza el patrón de acumulación colonial, donde el territorio es visto como una fuente de materias primas para el mercado global, perpetuando la división internacional del trabajo que condena a la periferia a ser proveedora de naturaleza (Gudynas 2009; Svampa 2019).
El segundo pilar consiste en una ofensiva contra los comunes a través de la mercantilización. La promesa de «seguridad jurídica» para los inversores se operativiza en estrategias como la «Aplicación de la Declaración Jurada y el Compromiso Ciudadano como mecanismo alternativo a todo proceso administrativo y burocrático para la obtención de permisos, licencias, patentes» (Política 1, Estrategia 11), que, si bien busca eficiencia, debilita los mecanismos de control territorial y participación. Se trata de una nueva fase del despojo, ahora enmarcado en un lenguaje de progreso y legalidad, que busca mercantilizar todos los aspectos de la vida (Harvey 2004). Esto ataca el núcleo de la visión del Vivir Bien (Suma Qamaña). Esta ofensiva se evidencia también en su política hacia la coca, donde el programa enfatiza la "Lucha contra el contrabando" (Política 3, Estrategia 7) y los «Operativos» contra el narcotráfico (Análisis de Situación 2004, 12), lo que, en el contexto político boliviano, allana el camino para una renovada «guerra contra las drogas» que históricamente ha criminalizado territorios indígenas (Grisaffi 2019).
El tercer pilar, quizás el más insidioso, es el desplazamiento del sujeto político decolonial. El discurso de Paz de gobernar con una «Agenda 50/50» y «superar la polarización» es, en el fondo, un intento de desmovilizar y desarticular al sujeto político indígena-popular que fue hegemónico durante las últimas dos décadas. Al proclamar una «Política al servicio de la gente» bajo una lógica técnico-gerencial, se invisibilizan las demandas específicas de justicia histórica, autonomía y plurinacionalidad. Es una forma de epistemicidio (Santos 2010), donde el conocimiento y las demandas de los pueblos originarios son relegados al ámbito de lo «sectorial» o «]vulnerable». Su oferta de un nuevo modelo económico, aunque presentado con un tono de justicia fiscal (50/50), busca cooptar el lenguaje de la inclusión para vaciarlo de contenido comunitario y transformarlo en una mera promesa de acceso al consumo y empleo a través de la inversión privada. Esta lógica sustituye la ciudadanía deliberativa por una de base consumista (García Linera 2011).
La radical diferencia entre el proyecto de Paz y el modelo del Estado
Plurinacional puede sistematizarse en dimensiones clave que evidencian el giro recolonizador. La siguiente tabla contrasta ambos modelos en aspectos fundamentales, revelando el desmontaje programático de las conquistas decoloniales:
Tabla 1. Comparativa de modelos de gobierno: Estado Plurinacional vs.
Proyecto «Agenda 50/50»
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Dimensión |
Modelo de Estado Plurinacional 20062025 |
Proyecto "Bolivia Eficiente" de Paz (2025-2030) |
Sustento en Fuentes Primarias |
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Gobernanza Económica |
Control estatal y comunitario de recursos estratégicos; redistribución de renta |
Liberalización de exportaciones; incentivos a inversión transnacional en extractivismo; asociaciones público-privadas. |
PDC (2025). Política 1, Estrategias 10, 15. Política 10, Estrategia 1. |
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Relación con Movimiento s Sociales |
Principal base de sustentación política, con relaciones de cooptación y conflicto |
Sustitución por una ciudadanía despolitizada; gestión tecnocrática de demandas sociales bajo el paraguas de "sectores vulnerables" |
PDC (2025). Análisis del Estado "Tranca"; Política 5. |
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Política de la Coca |
"Coca Sí, Cocaína No"; defensa de la hoja de coca como patrimonio cultural |
Enfoque en "lucha contra el contrabando" y "operativos" de interdicción, que en la práctica puede criminalizar territorios. |
PDC (2025). Análisis de Situación, p. 12; Política 3, Estrategia 7. |
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Horizonte Civilizatorio |
Suma Qamaña (Vivir Bien) y construcción de un Estado Plurinacional |
Capitalismo eficiente" y meritocrático; integración subordinada al mercado global bajo una lógica de competitividad. |
PDC (2025). Agenda 50/50; Política 1 (Todas las Estrategias). |
Fuente: Elaboración propia basada en el análisis del programa de gobierno "Agenda 50/50" (PDC
2025) y el marco normativo del Estado Plurinacional
En síntesis, el proyecto de Paz no representa una simple alternancia de centroderecha, sino la avanzada de un neocolonialismo del siglo XXI, que utiliza las herramientas de la gestión y la gobernanza global para reconfigurar a Bolivia como un enclave eficiente al servicio del capital transnacional, desmantelando metódicamente las conquistas del proceso de descolonización.
- 2.LAS RESISTENCIAS SUBALTERNAS Y LA RECONFIGURACIÓN DEL CAMPO POPULAR
La derrota electoral del MAS y la llegada de Paz al poder no significan, en absoluto, la desaparición de las fuerzas decoloniales en Bolivia. Por el contrario, las activan y reconfiguran. El ciclo progresista, con todos sus logros en materia de inclusión social y reconocimiento, también generó cooptación, burocratización y un desgaste de los movimientos sociales que fueron su base de sustentación (Zibechi 2006, p. 89). La catastrófica caída del MAS a una representación mínima en la Cámara de Diputados es un testimonio de esta implosión y de la ruptura de su vínculo orgánico con las bases.
El nuevo escenario fuerza a una necesaria autocrítica y a una reorganización del campo popular. Lejos de las cúpulas partidarias, en los territorios, las comunidades indígenas, las organizaciones de mujeres, los colectivos urbanos y las asambleas interterritoriales están llamadas a reinventar sus estrategias. La resistencia ya no se ejerce principalmente en las urnas, sino en la defensa concreta de los bienes comunes — ante el avance de concesiones extractivistas —, en la construcción de economías locales autónomas y en la revitalización de formas de organización horizontal y asamblearia (Escobar 2014). La defensa de líderes emblemáticos y la oposición a políticas de criminalización, por ejemplo, se convierten en puntos de coalescencia de una resistencia territorializada que defiende no solo a personas, sino espacios de autonomía política y cultural construidos durante décadas.
Esta reorganización implica un retorno a las trincheras comunitarias y un distanciamiento crítico de la lógica estatal. El Estado plurinacional, como conquista, sigue siendo un campo de batalla, pero la energía decolonial más radical puede florecer fuera de sus aparatos, en lo que Raúl Zibechi (2006) conceptualiza como las «sociedades en movimiento». Se trata de procesos sociales que construyen poder desde abajo, priorizando la autonomía y la acción directa sobre la representación institucional. La victoria de Paz, paradójicamente, puede liberar a los movimientos sociales de la trampa de la dependencia gubernamental, obligándolos a reconstruir su potencia desde la sociedad civil profunda. La pregunta crucial es si podrán articular un nuevo horizonte político que supere las limitaciones del ciclo progresista sin caer en la pura resistencia defensiva, generando un proyecto contra-hegemónico que dialogue con las urgencias globales (crisis climática, migraciones, entre otras) desde una perspectiva auténticamente nuestramericana y una politicidad feminista y comunitaria (Segato 2013).
- 3.IMPLICACIONES GEOPOLÍTICAS: LA INTEGRACIÓN REGIONAL EN LA ENCRUCIJADA
El giro político en Bolivia tiene repercusiones inmediatas que reconfiguran el tablero geopolítico regional. Este cambio se manifiesta en un distanciamiento programático de los principios de integración autonómica y en un acercamiento explícito a la órbita de influencia estadounidense, lo que puede analizarse a través de declaraciones oficiales y documentos públicos.
El primer impacto significativo es la relegación de la ALBA-TCP como eje articulador de la integración alternativa para Bolivia. El gobierno de Paz, en línea con su doctrina de «pragmatismo», prioriza su alineación con bloques afines al libre comercio, lo que en la práctica significa desvincularse del principio de complementariedad que rigió al ALBA. Este distanciamiento es explícito en el enfoque de su política exterior, que prioriza las «alianzas estratégicas basadas en beneficios mutuos, antes que en solidaridades ideológicas», un claro contraste con el Preámbulo del Tratado Constitutivo del ALBA-TCP (2004), que se fundamenta en la «cooperación y solidaridad entre los pueblos». El abandono de esta doctrina por parte de Paz debilita estructuralmente este bloque de integración y consolida su crisis orgánica (Serbin 2022).
Este realineamiento hemisférico implícito en la doctrina de Paz se inscribe en el fenómeno que la teoría de la dependencia renovada denomina la «reoccidentalización de la gobernanza regional» (Castañeda 2022). Dicho proceso se caracteriza por la realineación de élites locales con los centros de poder global, subordinando agendas de integración autonómica a los designios del capital transnacional y la esfera de influencia estadounidense.
Este giro no es solo programático, sino que fue explicitado retóricamente por el propio Paz. Consultando sobre el ALBA-TCP, el presidente electo respondió: «¿Qué puedo decir? ¿Cómo funciona el ALBA? No tengo ni idea, no sé si ganamos algo con el ALBA. Me tiene sin cuidado lo que pueda decir el ALBA, si eso significa limitar mi capacidad de construir un mejor país para todos los bolivianos» (Paz 2025, apud Telesur 2025). Esta declaración es fundamental para el análisis: lejos de ser una mera admisión de ignorancia, constituye una estrategia discursiva de descalificación por trivialización. Al afirmar no conocer el funcionamiento de un organismo del que Bolivia fue fundadora y miembro activo durante casi dos décadas, Paz ejecuta un acto de negligencia epistémica calculada, tratando a la integración alternativa como irrelevante. Simultáneamente, establece una oposición falsa entre la lealtad a estos organismos y la construcción de un «mejor país», vaciando de contenido los principios de solidaridad y complementariedad que los sustentan. Esta performativa indiferencia proporciona la justificación discursiva para el posterior desmantelamiento práctico de la membresía boliviana en el bloque, acelerando su vaciamiento institucional.
En segundo lugar, se produce una reconfiguración de la gobernanza de los recursos estratégicos, particularmente del litio. Para visualizar el contraste entre el modelo propuesto por Paz y los existentes en países vecinos, la siguiente tabla compara los esquemas de gobernanza del litio en la región, destacando la excepcionalidad del enfoque boliviano y sus implicaciones geopolíticas:
Tabla 2. Modelos de gobernanza del litio en países seleccionados de América del Sur (2025)
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País |
Modelo Predominante |
Participación de Capital Transnacional |
Implicación Geopolítica |
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Bolivia (Paz) |
Asociación PúblicoPrivada (APP) |
Alta y prioritaria (EE.UU./UE) |
Integración subordinada a cadenas globales de valor
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Argentina |
Mixto (Concesiones provinciales) |
Alta, con regalías y controles |
Atracción de inversiones con márgenes de soberanía provincial |
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Chile |
Concesión administrativa (Control estatal vía Corfo/Codelco) |
Media, con cuotas de control estatal |
Modelo de equilibrio entre Estado e inversión privada |
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México |
Nacionalización/Control Estatal Integral |
Baja o nula |
Soberanía nacional sobre el recurso, con desafíos tecnológicos |
Fuente: Elaboración propia basada en políticas oficiales declaradas y marcos legales nacionales (2025).
La política de Paz de priorizar «asociaciones con actores globales que aporten tecnología de punta y acceso a mercados» (PDC 2025, Política 10) para explotar el Salar de Uyuni bajo un modelo de Asociación Público-Privada (APP) fragmenta cualquier posibilidad de una política sudamericana soberana y coordinada para los recursos estratégicos de la transición energética. Esto contrasta marcadamente con los modelos vigentes en otros países de la región y actualiza la dinámica del "extractivismo del litio» (Tapia 2023), donde la renta se comparte con corporaciones transnacionales en detrimento del control nacional y los derechos territoriales indígenas.
Finalmente, este giro consolida el vaciamiento de los organismos de integración suramericana. La probable salida de Bolivia de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) — cuyo Tratado Constitutivo (2008) Bolivia ratificó — representa un golpe a un espacio concebido para la autonomía colectiva. Asimismo, debilita internamente a la CELAC, profundizando la bifurcación en los modelos de integración regional que analiza Sanahuja (2020): por un lado, un modelo postliberal orientado a la autonomía estratégica colectiva y la complementariedad, y por otro, un modelo pragmáticocomercial basado en la adaptación a la globalización y la alineación con centros de poder extrarregionales. El giro boliviano consolida esta división al abandonar explícitamente el primero y abrazar el segundo.
La integración física, como los corredores bioceánicos, puede acelerarse bajo este nuevo esquema, pero con una lógica puramente mercantil, beneficiando a los capitales logísticos globales en detrimento de un desarrollo endógeno y equilibrado. La integración nuestramericana, así, corre el riesgo de ser reemplazada por una mera
«conectividad» infraestructural al servicio de los flujos globales de capital (Svampa 2019).
CONCLUSIÓN
Este análisis ha demostrado que el triunfo electoral de Rodrigo Paz en Bolivia representa mucho más que una alternancia gubernamental: constituye un punto de inflexión en las dinámicas geopolíticas de Nuestramérica. Los resultados confirman que su proyecto, articulado en el programa Agenda 50/50, encarna una sofisticada rearticulación del poder neocolonial a través de un discurso tecnocrático que promueve la reprimarización extractivista, el desmantelamiento de los logros del Estado Plurinacional y el realineamiento internacional hacia la órbita de influencia estadounidense.
Entre los principales hallazgos destaca la identificación de los tres pilares del proyecto de Paz: 1) la modernización productivista que prioriza la reinserción global mediante asociaciones subordinadas con capital transnacional, explicitada en su política de APPs para el litio e incentivos extractivistas; 2) la ofensiva contra los comunes a través de la mercantilización, evidenciada en estrategias de desregulación ambiental y simplificación administrativa que debilitan los controles territoriales; y 3) el desplazamiento del sujeto político decolonial mediante un discurso aparentemente despolitizador de «eficiencia» y «pragmatismo» que invisibiliza demandas de plurinacionalidad y justicia histórica. Estos elementos combinados configuran lo que hemos caracterizado como un «neodesarrollismo extractivista de cuarta generación», que actualiza los patrones coloniales bajo un ropaje de modernidad y eficiencia (Svampa 2019; Quijano 2000).
Simultáneamente, como se analizó en la segunda sección, esta ofensiva no encuentra un campo popular pasivo, sino que activa resistencias y reconfigura estrategias. La derrota electoral del MAS ha forzado una reorganización del campo decolonial hacia las «sociedades en movimiento» (Zibechi 2006), donde la defensa de los territorios, la construcción de economías locales autónomas y la revitalización de formas organizativas horizontales prefiguran nuevos horizontes de lucha desde la subalternidad.
En el plano geopolítico, el giro boliviano acelera la bifurcación entre modelos de integración irreconciliables (Sanahuja 2020), debilitando organismos posliberales como ALBA-TCP, UNASUR y CELAC mientras fortalece esquemas de integración subordinada al capital global. La reconfiguración de la gobernanza del litio bajo el modelo de APP consolida esta dinámica, fragmentando la posibilidad de una política sudamericana soberana sobre recursos estratégicos.
Este estudio no está exento de limitaciones. La principal reside en la proximidad temporal al evento analizado, que impide una evaluación diacrónica completa de sus efectos. Además, la naturaleza proyectiva de algunos análisis, aunque fundamentada en trayectorias históricas y patrones estructurales, deberá ser contrastada con datos empíricos futuros.
Para investigaciones futuras, se sugiere: primero, realizar estudios comparativos sobre la implementación concreta de las políticas extractivistas de Paz y su impacto socioambiental en territorios indígenas específicos; segundo, analizar la evolución de las redes transnacionales de movimientos sociales que surjan como respuesta a este nuevo escenario; y tercero, investigar sistemáticamente los mecanismos de transferencia de conocimiento tecnocrático entre agencias internacionales y el nuevo gobierno boliviano.
Los desafíos metodológicos enfrentados -especialmente la tensión entre el análisis estructural y la coyuntura en desarrollo- refuerzan la necesidad de enfoques interdisciplinarios para comprender fenómenos políticos complejos. La perspectiva decolonial demostró ser una herramienta analítica indispensable para desentrañar las capas de significado ocultas tras el discurso tecnocrático aparentemente neutral.
En última instancia, el caso boliviano evidencia que la colonialidad del poder mantiene una sorprendente capacidad de reinvención. Sin embargo, como hemos argumentado, esta ofensiva no es omnipotente: activas resistencias y reconfigura el campo popular. El futuro de la integración nuestramericana dependerá crucialmente de la capacidad de estos movimientos para construir, desde la subalternidad, contrageografías de solidaridad y proyectos civilizatorios alternativos al patrón modernidad/colonialidad, defendiendo el Suma Qamaña frente al "capitalismo eficiente".
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Asdrúbal J. Alamilla