DÍA MARÍTIMO MUNDIAL
Introducción
Cada 24 de septiembre, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) conmemora e invita a la reflexión sobre el uso, cuidado y protección del medio ambiente marino, respaldados y articulados principalmente por la Organización Marítima Internacional (OMI), creada en 1948 como órgano central encargado de velar por la seguridad y la prevención de la contaminación de los espacios marinos. Tiene como lema transversal “De la política a la práctica: impulsando la excelencia marítima” tanto en 2026 como en 2027, el cual se va modificando anualmente con la particularidad de que este eslogan se va a sostener por un periodo más largo.
Este año se busca cumplir con el objetivo de poder marcar y llevar a cabo políticas de cuidado en la práctica, lo que quiere decir poder generar campañas de impacto tanto en acciones concretas realizadas y apoyadas por los Estados miembros como en visualización digital (con hashtag y posteos de concientización). El lema de este año, viene acompañado de principios claros que fundamentan y moldean el marco normativo (traducido en embarcaciones), impulsando así el desarrollo de capacidades e intercambios internacionales, con la colaboración de todos sus miembros.
De esta manera, las decisiones cognitivas colectivas ayudan a perfeccionar los resultados reales que justifican los hechos tangibles e intangibles que OMI produce, a fin de garantizar la preservación de los recursos naturales y, por sobre todas las cosas, cuidar la soberanía de las tierras marítimas.
Marco jurídico y evolución sostenible
En el marco legal internacional rigen convenios clave que marcan no sólo los límites de soberanía entre Naciones sino también acuerdos de cuidado y respeto que tienen que cumplir los buques que se van a embarcar, para justamente poder tener un control en el uso y manejo de los recursos. Algunos de los principales son:
- “Convenio de las Naciones Unidas sobre el Derecho del mar” (CNUDM): firmado en 1982, busca desde sus orígenes poder establecer normas —criterios cruciales— que regulen de manera general y permanente todos los usos, aspectos y actividades, incluyendo la navegación, investigación científica y pesca.
- "Convenio Internacional para la Seguridad de la vida humana en el Mar” (SOLAS), cuyo objetivo es establecer pautas sobre el equipamiento, la construcción y la operatividad de los buques, compatibles con su seguridad y actividad, entró en vigor en 1980, teniendo ya 46 años de aplicación, siendo uno de los primeros convenios para poder garantizar una comunidad segura.
- “Convenio Internacional para Prevenir la contaminación por los buques” (MARPOL). Dicho convenio cuenta con diversas actualizaciones mediante anexos que refuerzan su rigor jurídico, ya que entró en vigor en 1973 y el último anexo se emitió en 1997. Tiene como objetivo clave poder regular y disminuir la contaminación del medio marino que realizan los buques cuando ejecutan sus labores, ya sean comerciales o de traslado, detallando criterios de carga, descarga, tratamiento de residuos, gases, entre otros ítems que lo formulan.
- “Convenio Internacional sobre Normas de formación, titulación y guardia para la Gente de Mar” (STCW) dicho convenio fue actualizado en 2010 debido a que marca las normas de formación, certificación y guardia que tienen que cumplir los países para poder contar con el transporte marítimo articulando no sólo el comportamiento de los tripulantes (por ejemplo. la prohibición de drogas o alcohol) sino que también se miden los tratamientos de sustancias, agua, gases y cualquier servicio que forme parte de la embarcación, debido a que, algunas embarcaciones tienen estructuras que violan estos puntos.
Claramente, estos convenios no son los únicos que entran en vigor en la actualidad, ya que cada nación que tiene salida al mar, puertos o comercialización marítima tiene que poder garantizar que su uso sea el adecuado y, por sobre todo, que respete la flora y fauna que habitan en ella; debido a que existen políticas internacionales que profundizan las políticas contra la contaminación por minerales como lo son el azufre (presente en los combustibles) y químicos que son usados en múltiples procesos. Justamente, la OMI y los 40 Estados miembros que la componen buscan justamente ampliar la participación activa en la organización, así como fomentar que estos estados sean capaces de garantizar el cuidado y la preservación de la vida marítima.
Dentro de lo que es el “Plan de acción de la OMI en la protección de los océanos”, realizado en los últimos años, se marca una lucha diaria contra el cuidado de los mismos, ya que el combate contra los plásticos es uno de los problemas medioambientales más graves de nuestro tiempo y sobre todo en los desechos marinos, ya que, algunos buques pesqueros no cumplen con los convenios establecidos ni muchos menos con los criterios de tratamiento de residuos. Es por esto que la OMI sigue defendiendo que lo primordial, aparte del control riguroso de las Naciones, es garantizar la conciencia social, para que juntos se pueda prevenir y a su vez dar a conocer las problemáticas actuales como lo son la contaminación auditiva (producto de los motores), zonas sensibles (dentro se suelen reproducir las especies), la protección de mamíferos en extinción, entre otras problemáticas que se combaten diariamente.
A su vez, es clave resaltar que el programa de preservación que tiene la plataforma Intergubernamental Científico-normativo sobre la biodiversidad fomenta el rol activo de la OMI en las tareas de cuidado de los corales que forman parte del territorio marítimo dentro del ecosistema, la labor que cumple es justamente la protección para su desarrollo, cuidado y desempeño dentro de la flora.
Plan estratégico de la organización (2024 - 2030)
La asamblea que conforma la OMI aprobó en la última junta (la cual se realiza cada dos años) un plan estratégico (resolución A.1173(33)) que combina los objetivos de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible con las llamadas “orientaciones estratégicas”, las cuales, buscan garantizar desde este órgano el poder seguir construyendo políticas y tratados internacionales que sean capaces de fomentar el cuidado y preservación de los recursos marítimos.
Las orientaciones estratégicas se centran en 8 puntos claves; los cuales van desde seguir garantizando la gobernanza del mar, como también poder mejorar la comunicación global, su resistencia centrada en la cadena de suministros y a su vez poder seguir protegiendo el comercio internacional seguro y sostenible. Demostrando que el trabajo en comunidad y por sobre todo con convicciones de cuidado claras, se puede asegurar un comercio consciente que responda al cambio climático y reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del transporte marítimo internacional. Este plan es avalado y promulgado por Naciones Unidas, ya que, se busca poder seguir construyendo normas más rigurosas en materia de seguridad y protección tanto del ecosistema como también de las personas que realizan dichas tareas, teniendo eficiencia y control de la contaminación que se realiza mediante el examen de las cuestiones jurídicas conexas y la aplicación efectiva de los instrumentos de la OMI.
Es por este motivo que se busca poder concientizar a toda la población utilizando las tecnologías (plataformas digitales), y a su vez también, teniendo en cuenta las jornadas de trabajo, limpieza, análisis y divulgación científica que se realizan con el fin de poder demostrar que las fuentes marítimas se encargan de preservar a múltiples especies de flora y fauna, justamente haciendo notar el lema vigente de sostenibilidad y cuidado que se sostienen desde múltiples espacios, organizaciones y jornadas internacionales.
Conclusión
El cuidado del ecosistema marítimo es una actividad colectiva no solo de las organizaciones o convenios internacionales que nos rigen sino que todos podemos aportar nuestro granito de arena para juntos poder velar y defender nuestros mares, no solamente por el privilegio de que sean territorios “estratégicos” (ante comercio, turismo, etc) sino por el simple hecho de que el mar y los océanos ocupan cerca de tres cuartas partes de la superficie del planeta (entre 70% a 71%) por lo que son esenciales para la vida humana, animal y vegetal que nos rodea.
Ya que, la fauna marítima por ejemplo está intrínsecamente ligada a nuestra salud, se puede decir que la biodiversidad ofrece oportunidades muy importantes para la industria farmacéutica además, que el sector de la pesca producida en buques da empleo a 57 millones de personas en todo el mundo y constituye la principal fuente de proteínas de más del 50 % de la población de países menos desarrollados o con dietas vinculadas a las “carnes blancas” , demostrando que dependemos de nuestros mares y océano, para poder continuar con el desarrollo de nuestra humanidad.
Bibliografía:
Naciones Unidas. (s.f.). Océanos - Desarrollo Sostenible.
https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/oceans/
Organización Marítima Internacional. (s.f.). Plan Estratégico para la Organización
https://www.imo.org/es/about/strategy
Organización Marítima Internacional. (s.f.). Convenciones.
https://www.imo.org/es/about/conventions/pages/default.aspx
Prefectura Naval Argentina. (s.f.). Los convenios de la Organización Marítima Internacional. Argentina.gob.ar. https://www.argentina.gob.ar/prefecturanaval/reglamentacionmaritima/convenios-omi